Las pausas activas son breves interrupciones de la jornada laboral destinadas a incorporar movimiento mediante ejercicios sencillos de movilidad, estiramiento y activación muscular.
Realizarlas periódicamente ayuda a interrumpir largos períodos en una misma posición, disminuir la sensación de tensión y fatiga muscular y recuperar energía y concentración antes de continuar con las actividades laborales.
Recomendación: las rutinas deberían variarse periódicamente, idealmente cada 3 a 4 meses, incorporando nuevos movimientos y ejercicios. Esto permite trabajar diferentes grupos musculares, evitar la monotonía y favorecer que los colaboradores mantengan el interés y la adherencia a la práctica.